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Historia del Crucigrama
En el
siglo XIX apareció en Inglaterra una primera versión de este pasatiempo: inspirado en los
crucigramas antiguos, ofrecía una serie de palabras dispuestas de tal modo
que las letras
podían leerse
indistintamente en horizontal o en vertical. El crucigrama moderno, sin
embargo, se desarrolló en Estados Unidos. El primero apareció en el
suplemento dominical del New York World, en diciembre de 1913. Durante los
diez años siguientes este pasatiempo se convirtió en una sección fija del
suplemento. El primer libro de crucigramas fue recopilado por los editores
del World y publicado en 1924. A partir de aquí, tanto en América como en Europa, otros
suplementos dominicales, y más tarde numerosos diarios, comenzaron a
publicar sus pasatiempos. Pronto aparecieron incluso en los países
asiáticos, siempre que el idioma se prestara a la interrelación.
En los primeros crucigramas se empleaban sólo palabras sencillas y
definiciones primarias. Poco a poco se fueron complicando, y los creadores
más hábiles perfeccionaron el arte de interrelacionar en los diagramas
combinaciones más interesantes con el menor número posible de casillas
negras. El uso de claves y la introducción de frases, nombres completos,
títulos y otros recursos abrió nuevas posibilidades y permitió elaborar
crucigramas cada vez más sofisticados, hasta tal punto, que ya existen
diccionarios con las palabras de uso poco frecuente que figuran en este tipo
de pasatiempos.
La principal variedad de estos juegos de palabras cruzadas son las
construcciones temáticas basadas en sucesos actuales o temas diversos; en
ocasiones aparecen combinaciones de clave oculta, que aluden a una misma
palabra; otras se descifran a partir de claves numéricas. También se han
creado crucigramas especiales para las escuelas, destinados a desarrollar la
capacidad lingüística del alumno. Los canadienses, por ejemplo, juegan con
crucigramas bilingües, en los que una definición en francés requiere
horizontales en inglés y una definición en inglés requiere verticales en
francés. Los británicos introdujeron numerosas casillas negras, con el fin
de evitar la repetición de palabras cortas de uso común, y desarrollaron una
serie de claves sumamente ingeniosas, así como anagramas y homófonos. Uno de
los juegos de palabras cruzadas más complicado es el crucigrama críptico,
que utiliza claves ambiguas que a menudo contienen juegos de palabras, en
lugar de definiciones. En este tipo de pasatiempos, la clave es un código
que encierra una lógica oculta y transmite diversos mensajes. Para descifrar
la clave hay que prestar
mucha atención a
toda la información (incluida la puntuación) facilitada. Los anagramas son
un rasgo común a muchos crucigramas, al igual que las citas, los homófonos,
las claves ambiguas o con doble sentido y las palabras invertidas.
Algunos juegos muy populares, como el Scrabble, tienen su origen en este
tipo de pasatiempos. Otra variedad muy notable es el damero maldito,
inventado por Elizabeth S. Kingsley, que apareció por primera vez en Estados
Unidos en 1934, en el Saturday Review y que en España popularizó la gran
actriz Conchita Montes. El jugador debe adivinar las palabras definidas y
escribirlas en las casillas numeradas del diagrama para formar una cita
completa. El acróstico, formado por las primeras letras de las palabras que
hay que adivinar, proporciona una pista adicional, ofreciendo el nombre del
autor y el título de la obra de donde se ha extraído la cita.
Investigación y Elaboración: Martín A. Cagliani
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